Boletín 13:1
 ASOCIACIÓN PARA LA CONSERVACIÓN DEL PATRIMONIO
CULTURAL DE LAS AMÉRICAS

Diciembre 2003

Reflexiones personales:
El museo etnográfico, la conservación y los grupos indígenas

Las siguientes reflexiones basadas en experiencias personales, están referidas a los museos antropológicos, al amparo de la apropiación social del patrimonio cultural propio en aras de la preservación de la herencia cultural de los grupos indígenas, a las nuevas actividades profesionales del conservador que trabaja con una comunidad nativa y a las expectativas del rol actual y futuro del conservador de colecciones etnográficas.

Para empezar, debo decir que yo recibí mi formación como conservador de "objetos etnográficos" en los Estados Unidos, soy un especialista en la preservación y la conservación de las colecciones de los museos de antropología. A través de los años constaté que los museos de antropología históricamente son el resultado del colonialismo, es decir, son instituciones cuyas propiedades son los objetos que fueron recolectados durante conquistas pasadas, frecuentemente pertenecientes a grupos culturales conquistados o dominados. Sin embargo, estas instituciones están en transición. Desde que comencé a trabajar en este campo hace más de dos décadas, el papel de los objetos etnográficos y el enfoque hacia las colecciones etnográficas han dado un viraje muy interesante.

Los conservadores de objetos etnográficos se han involucrado en el debate de sí la mejor forma para preservar el patrimonio cultural es mantener las colecciones de estos objetos en museos públicos o privados. Cuando existen los grupos étnicos indígenas o sus descendientes, los conservadores han comenzado a trabajar directamente en la protección, preservación e interpretación de las propias tradiciones culturales de estos grupos. Esto ha resultado en un cambio en la orientación de la conservación y en el enfoque hacia lo que se denominaba la "restauración" de los materiales etnográficos del pasado.

En los Estados Unidos actualmente, es común que los conservadores de objetos etnográficos consulten a los grupos indígenas acerca de cómo proteger y preparar las colecciones y los materiales relacionados con el patrimonio ancestral de los grupos actuales para su exhibición y almacenaje. Este es uno de los nuevos roles de los conservadores: estar en contacto directo con las comunidades para ayudarlas a preservar sus propios rituales y tradiciones culturales.

Desde principios de la década de 1990 en los Estados Unidos han cambiado las leyes para dar más derechos legales a los grupos indígenas sobre sus colecciones etnológicas y arqueológicas. La "Ley sobre la religión y la protección de las tumbas de los indígenas americanos" aprobada en 1990 por el congreso de los Estados Unidos, ha ayudado a los museos ha entender que es apropiado que los grupos indígenas tengan acceso a los objetos que son legítimamente suyos. En muchos casos se ha demostrado que por medio de la restitución de material de gran significado cultural al ser devueltos ciertos objetos en forma temporal o permanente a los grupos indígenas, se presta un mejor servicio a favor de la herencia cultural, que manteniendo estos objetos en museos que por lo general están lejos del grupo al cual pertenecen.

A lo largo de mi carrera y cada día con más frecuencia he encontrado nuevas oportunidades, diversos caminos y actividades de preservación donde mi conocimiento y experiencia pueden ponerse al servicio de la herencia cultural. Por ejemplo, en Latinoamérica estoy participando actualmente en dos proyectos. En Ecuador, estoy asesorando a la comunidad de los Otavalo, ubicados en los Andes, al norte de Quito, y en Perú estoy asesorando a la comunidad indígena Quechua de Cochas en la preservación de su arte milenario de mates burilados (calabazas talladas y decoradas). Mi papel ha sido el de ofrecer sugerencias a estos grupos en sus esfuerzos por coleccionar y preservar sus propios objetos culturales.

Durante los últimos años los Otavaleños han venido perdiendo en forma acelerada un porcentaje alto de muchas de sus importantes tradiciones y técnicas de fabricación de sus objetos. Su integridad cultural, como la de muchos grupos indígenas ha sido amenazada por la globalización y la comercialización. Ellos se han propuesto desarrollar un gran museo y centro cultural que conservará activamente su patrimonio para hacerlo accesible a los actuales habitantes de la región como evidencia de su rico pasado.

En Perú, la tradición de la decoración de mates ? de aproximadamente 5,000 años ? en la sierra centro sur del Perú se ha extinguido y solamente de esta área, en el centro de Perú, los talladores de la comunidad de Cochas aprendieron y preservan el arte y continúan con esta milenaria tradición. Recientemente, con gran tenacidad, bajo grandes presiones financieras y amenazas culturales, una familia de artesanos Quechua del pueblo creó su propio museo para conservar sus ejemplos y evidencia de los estilos y técnicas del grabado de calabazas de los siglos pasados. Como conservador he trabajando con ellos por varios años en la formación de una colección que beneficiará directamente las generaciones futuras de los artistas nativos peruanos para contarles la historia de su pasado.

El museo antropológico en el futuro puede continuar siendo el centro principal de trabajo de los conservadores de objetos etnográficos, pero esta no será nuestra única tarea. Conservar solamente los objetos no es suficiente para conservar la herencia cultural. Manteniendo una visión amplia de la herencia cultural, nuestro trabajo es ahora mas multidisciplinario e interesante. ¡Es emocionante pensar hacia donde nosotros estaremos dirigiendo nuestros esfuerzos en los próximos 50 años!


Toby Raphael
C-e: <Toby_Raphael@nps.gov>

Traducción:
Amparo R. de Torres. Escarlet Silva



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