Magister en museología brasilera describe la importancia de los museos

Para Alice Bemvenuti, investigadora, el museo es un lugar de infinitas posibilidades, de asombro, de afectos, de identificación y de aprendizaje.

Traducción: RDR

Por qué visitar los museos? Cuestión que puede ser objeto de debate en diferentes rondas.

Sobre todo si abordamos los museos ferroviarios que albergan piezas de grandes dimensiones y tonelaje, además de documentos y muchas historias.

Las locomotoras son la fascinación de  muchos y están incluidos en un grupo denominado “Museo Industrial”.

Comprender que micro y macro revoluciones se desarrollan, inclusive, en la Revolución Industrial, nos impulsa a revalidar la relación/comprensión del mundo – antes mecánico ahora informatizado, antes analógico ahora digital, antes quieto ahora publicitado, compartido, amenazado, etc.

Foto R D Romani: Colección Museo Nacional Ferroviario, Argentina

Las exposiciones denuncian y hacen públicas cuestiones pertinentes a la exploración del otro.
Por un lado, experimentamos la des-acomodación con la velocidad y el desplazamiento de las cosas, de las informaciones y de nosotros mismos.

Por otro lado, con la experiencia en el museo es posible vivir el encantamiento frente al encuentro con el objeto.

 

El universo de los museos nos permite en el tiempo presente, reverberaciones de tiempos pasados, de tiempos lejanos, de otras culturas.

A veces, el miedo a lo desconocido no abre espacio ni tiempo para rememorar o vivir experiencias slow, como las propuestas en la mayoría de los museos. Los enfoques son exigentes cuando se trata de memoria. Y, así, percibo el museo como lugar de infinitas posibilidades, de asombro, de afectos, de identificación y de aprendizaje.

De manera descontrolada la institución museo está siendo atacada. Es verdad que la humanidad acumula y colecciona por vanidad y por adoración a los objetos, pero también es verdad que las exposiciones denuncian y hacen pública cuestiones pertinentes a la explotación del otro (hombre y mujer) en el trabajo, en la infancia, en la familia, en los amores. Los derechos humanos frente a la ciencia y la tecnología se revisan.

Todo cabe en el museo. Pero en vez de conferir al museo el lugar del debate, del conocimiento, pasaron a condenar el pensamiento divergente, la libre-asociación, la creatividad y la investigación. Es decir, el museo no agrada a quien se prevalece del desconocimiento del otro, pues el museo comunica. ¡Salve los museos! Ellos nos salvan.

 

Fuente: https://gauchazh.clicrbs.com.br/opiniao/noticia/2017/11/mestre-em-museologia-trata-da-importancia-dos-museus-cjaczu7g00dha01np2ljhlkv0.html